«En este país ante un posible valor femenino de la ciencia, las artes, las letras, la política, casi nunca se observa una predisposición favorable: la apertura franca, la confianza plena y en modo alguno el reconocimiento fervoroso, cuando todo ello se considera tan normal ante valores masculinos más o menos legítimos y demostrables. Indudablemente, hay una resistencia psicológica de la mentalidad colectiva a toda autoridad femenina, por un atavismo de viejísimas raíces que condiciona los juicios estimativos sobre la personalidad de toda mujer que destaca, provocando una desdichada lamentación: ¡Si fuera un hombre! En efecto, si muchas mujeres fueran hombres serían incorporadas de otro modo a la historia por los hombres que la escriben. En suma, las mujeres no hemos conquistado todavía el crédito intelectual pero … si hubiéramos tenido el apoyo sincero y efectivo que ha merecido la vocación cuando es masculina no seríamos las extranjeras que todavía somos al conocimiento. De algún modo, llegará el día en que la mente del hombre se abra al pensamiento de la mujer y entonces la patria será más amplia.»
Femirama (1976)
(…) “En este país ante un posible valor femenino de la ciencia, las artes, las letras, la política, casi nunca se observa una predisposición favorable: (…)»
Elena Soriano, “La conquista más difícil”, Femirama, Buenos Aires, 1976; incluido en Literatura y vida, Anthropos, 1993, vol. II, p. 250.