Feliciana Enríquez De Guzmán (1569-1644)

“(Salen los seis enamorados con broqueles de corchos y espadas de palo, y lanzas de cañas verdes, armados a lo ridículo. (…) Hacen sus galanterías cojeando y dando caídas. (…) Corren sus cañas, y quiébranlas, y sacan sus espadas, y danse sus cinco golpes, cayendo todos en el suelo.)

BACO: Valerosamente habéis, hijos míos, todos seis torneado. Solo falta, que Aglaya juzgue, cuál debe llevar el prez, pues es justo, que a quien duele la muela, ése se la saque.

AGLAYA: Padre mío, dice otro refrán, que a quien dieron a escoger, dieron qué entender.

BACO: Decid vuestro parecer, hija mía, que más vale vergüenza en cara que mancilla en corazón.

AGLAYA: Digo, señores, que todos seis habéis andado valerosos Caballeros, y todos seis sois dignos y merecedores d’esta vuestra Caballa, por quien habéis tan valientemente lidiado. En igual grado os quiero a todos; no es razón, que haga agravio a ninguno de tales campeones. A todos seis os admito por míos por semanas, porque ninguno pueda quedar quejoso.

BACO: ¡Ay hija mía! ¿Bígama queréis ser? ¿Dos, tres veces queréis ser gama?

AGLAYA: No, padre, sino con seis gamos quiero correr como gama.

BACO: No, hija mía, no es razón que vos introduzcáis en el mundo la bigamia en las mujeres, que seréis peor que la Reina Semíramis, que aunque tuvo muchos hombres, no fueron muchos matrimonios.»

“Entreacto segundo», Tragicomedia de los Jardines y Campos Sabeos