Elena Fortún (1886-1952)

Elena Fortún

(…) “De pronto dejé de ver todo lo que me rodeaba para mirar la escalera de mármol por donde descendían dos muchachas… ¡Dios mío, qué muchachas!

Una era morena, llevaba el pelo cortado como un hombre, pero sus ojos eran grandes y aterciopelados y los labios muy rojos. Su traje era de lo más original: chaqueta gris con solapas como la de cualquier hombre, camisa de seda, corbata y falda corta y ajustada… Algo insólito en los primeros años de este siglo. (…)”

Elena Fortún, Oculto sendero, Renacimiento, 2016, p. 80.